El Juego de Ender y la culturización social

Space planet galaxy

Ahondemos una vez más en el apasionante mundo de la ciencia ficción a través de un film que ha dado mucho que hablar: El Juego de Ender. Adaptado por Gavin Hood y basado en la novela escrita por Orson Scott Card en el año 1985, esta historia muy resumidamente se podría definir de tal manera: En el año 2070, la humanidad se encuentra en sobrealerta por una nueva invasión extraterrestre. Tras haber vencido la segunda vez, los habitantes de la Tierra quieren prepararse para una posible visita sorpresa, por lo que forman a niños y adolescentes con el objetivo de hacer frente a los “insectores” (que es el nombre que reciben los extraterrestres de la historia). El protagonista, llamado Ender, es llevado a una Escuela de Batalla para su entrenamiento.

A pesar de haber sido catalogada en múltiples ocasiones como una novela para adolescentes, la historia viene cargada con profundas reflexiones que hacen de la misma algo verdaderamente brillante.
Podemos afirmar que se trata de un estudio a fondo acerca del ser humano y su condición, por medio de una crítica cultural acerca de la manera en la que la sociedad “educa” a sus ciudadanos.
La relación que puede establecerse con el Mito de la Caverna de Platón es más que obvia.

Surgen una serie de interrogantes a medida que transcurre el film, y que podemos plantear de la siguiente manera: ¿El comportamiento de un sujeto se basa únicamente en lo que percibe de su entorno, o hay, por lo contrario, conductas humanas innatas e inherentes de forma natural?

En el Juego de Ender, nos encontramos con un sistema de gobierno que establece un riguroso control de la natalidad, no permitiendo a las parejas tener más de dos hijos, salvo excepciones.
El protagonista es una de ellas, y ha nacido con un único objetivo: servir a la humanidad siendo entrenado para gobernar las flotas participantes en la próxima guerra alienígena.
El hecho de que el niño haya de ser pequeño ya resulta revelador, por lo que podemos asumir que el sistema pretende elegir un individuo moldeable que todavía no haya sido influenciado por el entorno. En el proceso de adaptación cultural, las personas todavía no tienen unos valores y una opinión formada acerca de lo que les rodea.

El autor nos plantea la idea de que el ser humano no es más que una tabula rasa hasta no haber alcanzado una determinada edad, de manera que en la Escuela de Batalla, el protagonista recibirá una culturización exhaustiva basada en el éxito por encima de cualquier cosa, la violencia como medio y la competitividad.
Y es en este punto en el que te animamos a reflexionar acerca de todos estos planteamientos:
¿Es el sistema actual una especie de Escuela de Batalla en la que nos inculcan indirectamente mediante videojuegos, películas, y medios de comunicación un comportamiento a seguir totalmente determinado?
¿Somos libres de adquirir valores de manera neutral? ¿Somos un objeto en manos de una fuerza superior que controla el curso de las cosas?

Tras ver el film del que hablamos, quizá tu perspectiva cambie y te replantees cuestiones que hasta el momento no significaban nada.

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