El tiempo como prisión moderna

hombre reloj

Luego del desarrollo de la Revolución Industrial, la noción del tiempo comenzó a cambiar en la vida de las personas. En la actualidad, el tiempo pareciera viajar más rápido y vivimos agobiados por la falta del mismo. En principio esto sucede por dos razones fundamentales, la sociedad actual nos exige ser multitareas, así que vamos de compromiso en compromiso, lo que sumado a las grandes poblaciones urbanas, que tienen problemas de transporte, de tráfico vehicular, los compromisos familiares, de trabajo y, por supuesto, de ocio, nos van acorralando y poniendo contra la pared cuando miramos el reloj.

La película «In Time» recrea muy bien el tema del valor del tiempo. Su argumento se sustenta en que a las personas se les implanta un sistema a través de un chip que hace que su cuerpo envejezca solamente hasta los 25 años, pero al cabo de un año mueren de un infarto, eso a menos que puedan “comprar” más tiempo, mediante unos reloj que llevan implantados en sus brazos y que les miden el tiempo de vida restante. El dilema se plantea cuando se determina que el sistema favorece a los ricos, que pueden pagar lo que sea para mantenerse con vida, mientras con la muerte de los más pobres se controla el exceso de población (Charles Dickens, dixit).

En los tiempos globalizados que vivimos desde el nacimiento de internet los distractores se han multiplicado exponencialmente, pues ahora pasamos mucho más tiempo navegando a través de la red, revisando o usando nuestras redes sociales, mientras consumimos tiempo.

El otro ámbito que nos pone en cuestión lo alusivo al uso del tiempo son las relaciones laborales. Las empresas o las instituciones suelen pagar por el tiempo de sus empleados muchas veces más que por su trabajo. En muchos países, las personas son sometidas al rigor del cumplimiento estricto de horarios laborales, más allá de importar su efectividad en los mismos. Obviamente, esto es más visible en instituciones públicas que en las empresas privadas, en las que la productividad es muy importante, ya que la combinación entre el tiempo y el producto es fundamental.

En todo caso, el tiempo es un elemento que actúa en la sociedad muchas veces neurotizando nuestra vida cotidiana. Nos vemos envueltos en un sinfín de obligaciones que nos van quitando la libertad en función del tiempo. Lo hemos convertido en una prisión en la que entramos sin darnos cuenta.

Todo en la vida está determinado por el tiempo y seguramente todos quisiéramos muchas veces poder controlarlo, pero termina sucediendo al contrario y somos controlados por el tiempo, lo que es decir, que nos controla el sistema en el que vivimos, que nos determina qué hacer en qué tiempo. En qué edad se pueden hacer tales cosas y cuales ya no se pueden hacer en otras etapas de la vida.

Es así que permanecemos amarrados a las vicisitudes del tiempo y la sociedad suele ser tiránica en ese sentido, nos exige estar acorde con los ritmos que se viven, porque de lo contrario terminamos excluidos.

Lo cierto es que la tecnología pareciera que lejos de ayudarnos con relación al tiempo libre, ha terminado por acentuar los modos de esclavitud que el tiempo nos determina. Y finalmente, el tiempo pasado no vuelve y por mucho que quisiéramos poder volver a corregir nuestros errores o simplemente poder viajar en el tiempo para hacer cosas que dejamos a un lado por estar mirando a otra parte y que podían hacernos feliz.

 

 

 

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