¿Existe tal cosa llamada millenials y centenialls?

millenials

En los últimos años hemos visto reportajes, programas radiales, televisivos y otro sinfín de publicaciones que nos hablan de una generación a la que llaman «Millenials», a la cual la han caracterizado casi como seres especiales a los que el resto de la humanidad debemos comprender y establecer modos de relacionamiento con los nacidos desde los años ochenta hasta finales de los noventa. Ahora, una nueva “generación” aparece y recibe el nombre de «Centennials».

Nos han mostrado a este tipo de personas como seres con características especiales, determinadas por sus conductas sociales. Nos dan tips de cómo debemos relacionarnos con ellos y qué debemos hacer para ellos comprendan al resto del mundo. ¿Pero esto es realmente así o se trata de una estrategia de mercadeo global?

Los principios de acción del marketing siempre han operado en función de la estratificación o segmentación de la sociedad de acuerdo a sus modos de consumo. Esto, sin duda, parece ser lo que ocurre con estas categorizaciones que nos venden como si se tratara de seres realmente especiales. Lo cierto es que cada generación tiene características especiales, de acuerdo a las tecnologías que se van introduciendo, a los movimientos políticos o sociales que se generan, a las modas, etc. Todo eso va definiendo los modos de conducta de cada generación, sin que hasta ahora existieran caracterizaciones de este tipo.

En el caso que nos ocupa, resulta curioso que la categoría «Centennials» venga del seno de una empresa como Merryl Linch. Leemos entonces que las empresas “adoptan” medidas para captar a este tipo de potenciales empleados.

Veamos un poco las características que le endilgan a uno y otro grupo. También conocidos como Generación Y (Millenials) y Generación Z (Centenialls).

 

¿Quiénes son los Millenials?

Es el grupo generacional nacido entre 1977 y 1997, de los que se ha dicho que los caracterizan los siguientes aspectos:

  • Que tienden a esperar rapidez o inmediatez, en vista de que han crecido vinculados con la tecnología.
  • Suelen ser demandantes, competitivos, lo cual no implica que sean competentes para las tareas que se les asignan o asumen.
  • Les gustan los cambios, especialmente si involucran viajes.
  • Son innovadores.
  • Poseen mayor grado de tolerancia a la diversidad.

 

Otras categorías, no obstante, existían ya sobre generaciones anteriores, pero desde que comenzó a hablarse de los Millineals, se hace en un tono distinto. En primer lugar, porque las características que se les dan, suelen ser las de cualquier persona, independientemente de la edad o incluso época en la que haya nacido. Veamos los “tipos” de Millenials que nos sugieren de acuerdo a la “zona” del cerebro que tienden a usar:

 

Frontal izquierdo: Análitico, lógico, evaluador, cuantitativo y matemático.

Basal izquierdo: Detallista, cauteloso, secuencial, ordenado y minucioso.

Basal derecho: armonioso, intuitivo, empático, sensible, espiritual.

Frontal derecho: visionario, sintetizador, creativo, metafórico e innovador.

 

Estas características son normales en cualquier persona. Hay sin duda elementos que no podemos negar en cuanto a las características que pueda tener una persona que haya nacido en alguna de estas generaciones, sin duda alguna se trata de su relación con la tecnología de últimas generación y un apego mucho más creciente. El hecho del desarrollo de la conectividad en la red global es la marca distintiva de las últimas generaciones y lo será en el futuro. Pero eso no excluye a personas de otro grupo etario al distinguido en estas categorías, que se mantengan ajenos a estos fenómenos de las tecnologías de la comunicación. La diferencia concreta es que los Millenials, Centennials y cualquier otra generación que exista en los tiempos por venir, no tendrán puntos de comparación con la visión de un mundo ajeno a la vida interconectada.

 

Un asunto de marketing

Cómo ya hemos asomado, el desarrollo de establecer categorías generacionales, más allá de los elementos que efectivamente determinan una época, obedecen en el contexto de los llamados Millenials y Centennials, a un asunto más vinculados a sus patrones de consumo y a su captación en el mercado laboral. Es absurdo pensar que una empresa determinada le pueda interesar realmente cuáles son los intereses de sus trabajadores para ajustar, de acuerdo ello, las políticas y estrategias de recursos humanos. Ante lo que realmente estamos, es ante el análisis de los patrones de consumo de estos grupos generacionales, para definir los mecanismos de penetración en ese target.

Por otra parte, si una empresa se ocupa de considerar de manera importante los elementos que definen a estas generaciones, es porque sus intereses comerciales necesitan estar orientados a cubrir las expectativas de una fuerza de consumo que ocupa porcentajes muy elevados en la población mundial. No se trata de entenderlos como sujetos sociales, sino de adecuar los productos y sus modos de promoción para poder seducirlos y fidelizarlos.

Muchos de los artículos que se pueden leer en diversos portales sobre los Centennials o Millenials, así como algunos programas en medios de comunicación en los que se analizan a estos grupos, son realizados con argumentos pocos sólidos, tienden a crear -con criterios sociales aplicables a cualquier generación de reemplazo o relevo- una noción de que estamos ante grupos realmente distintos, a los que tenemos que “entender”.

¿Qué se logra con eso? Que cuando un sujeto suele remarcarse como perteneciente a un grupo social determinado, sus conductas sociales y obviamente de consumo, se van a identificar y a uniformar con las de ese grupo, con la finalidad de sentirse incluido. En ese territorio de lo emocional, del deseo de ser y estar, se mueve realmente el establecimiento de este tipo de conceptos o distinciones generacionales.

Desde siempre, el ser humano ha estado “pegado” a las tecnologías de su época. Cuando se inventó la radio, la televisión, el teléfono, la imprenta o se talló la primera piedra para usarla como arma o utensilio, la sociedad, especialmente las generaciones más jóvenes, eran afectadas en sus conductas por cada una de esas tecnologías, aunque nos parezco risible referirnos a una piedra tallada o labrada como un aparato tecnológico, pues sin duda alguno lo es, así como todo lo que enunciamos y muchas cosas más que hoy nos parecen propias de un primitivismo absoluto.

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