In Time: ¿Somos dueños de nuestras vidas?

In Time

Una película de ciencia ficción con un gran trasfondo digno de analizar

Sabemos que el mundo se percibe de manera distinta por cada persona, por lo que las interpretaciones de la película In Time pueden ser muchas y muy variadas dependiendo de cómo se analice.

En este caso, queremos relacionar directamente la trama con la realidad actual, descubriendo esa metáfora tan bien formulada que se plantea durante todo el film:

In Time nos sitúa en un contexto social en el que el tiempo lo es todo. Las transacciones en la vida cotidiana se llevan a cabo con tiempo real de vida, siendo un contador individual el que se encarga de realizar las operaciones.
Las personas nacen y crecen de manera convencional hasta los 25 años, momento en el cual el contador se activa y disponen a partir de ese momento de un año de vida para conseguir más tiempo, o de lo contrario morirán al llegar el contador a cero.

La crítica al sistema capitalista creemos que está más que demostrada. En una sociedad en la que la desigualdad social hace que el nivel de vida de quien está en los escalones inferiores sea bajísimo no es de extrañar que se haga un paralelismo directo entre tiempo y dinero.
En un momento de la película se menciona esta frase, que no debe obviarse ni mucho menos, ya que su significado es muy intenso:

“Para que unos pocos tengan mucho, muchos deben tener muy poco”

La descripción del sistema actual es brillante en el film, que desde el principio hasta el final te mantiene en vilo, preocupado por si los protagonistas podrán conseguir tiempo y vivir unos minutos más. Esta situación equivaldría al tan temido fin de mes que en muchas familias causa estragos debido a la dificultad de las clases bajas para afrontar gastos básicos.

Por otra parte, el contador en la muñeca de cada individuo puede ser un claro paralelismo con la sociedad actual en la que la información hace que el sistema nos mantenga controlados. Puede parecer una exageración compararlo con el tiempo de vida, pero sí es cierto que en gran parte dependemos de la sociedad para subsistir, de modo que en ningún momento somos dueños por completo de nosotros mismos.

En cuanto a la apariencia, todas las personas del contexto del film se quedan en los 25 años físicos, sin importar la edad cronológica, por lo que podemos, a partir de aquí, hacer un paralelismo directo con la importancia de la eterna juventud en el mundo real, del abuso de la cirugía y de las técnicas para aparentar menos años.

Es evidente, pues, que esta película puede ser considerada como una buenísima y acertada reflexión (y crítica) de la sociedad actual, de la manipulación del sistema y del capitalismo excesivo, que nos convierte en esclavos de nuestras propias vidas y de nuestro tiempo.

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