Las fobias más comunes que podemos encontrar

fobias

Un tema curioso que dificulta la vida de muchas personas

Tener miedo es algo no sólo común y normal sino que además es necesario. Gracias a esta reacción evitamos peligros que nos acechan y nos preparamos para protegernos ante posibles amenazas.

El miedo es psicológico pero también tiene su lado más físico, siendo incluso localizable en un área en particular del cerebro llamada amígdala.
Esta especie de alarma se activa ante estímulos percibidos, mandando una señal al resto del cuerpo que nos pone en especial alerta, funcionando como aviso ante situaciones peligrosas, que normalmente proceden del exterior.

Matizamos lo de normalmente ya que el ser humano es un animal especialmente complejo, por lo que ha desarrollado la “capacidad” de reaccionar ante estímulos que no existen, que no proceden de fuera y que simplemente son creados por nosotros mismos.

Supongamos que estás solo en casa y de repente recuerdas una historia que te contaron hace años acerca de presencias que acechan en la oscuridad. De repente te sientes nervioso y te muestras cada vez más aterrado, viéndote paralizado y sin saber reaccionar.
La activación de la amígdala se ha producido, pero: ¿ha sido fundada en un estímulo externo? ¿tiene alguna finalidad defensiva?
Lo cierto es que no, y es precisamente esto lo que sucede en la mayoría de las fobias. No hay un peligro real pero el cuerpo está preparado para un ataque.

A continuación te mostramos unas cuantas fobias comunes que padecen muchas personas:

-Fobia social:

Se trata de un trastorno caracterizado por un miedo intenso a verse involucrado en situaciones sociales, sin saber de qué manera reaccionar.
Los miedos más comunes enmarcados en la fobia social suele ser hablar en público, comer en público, ser observado o juzgado por mucha gente…etc.

-Fobia específica:

Es muy común, y se caracteriza por un miedo intenso e irracional a determinados objetos, animales o actividades.
Por ejemplo, la aracnofobia o fobia a las arañas es de las más típicas, impidiendo a las personas que la sufren establecer contacto directo con el estímulo en cuestión.
El miedo a volar, a los perros o a las jeringuillas también ejemplifica bastante lo que es una fobia específica.
El lado positivo, por así decirlo, de este tipo, es que es fácilmente evitable si la persona no mantiene contacto con lo que la aterroriza, de manera que puede llevar una vida normal a menudo.

Más comunes:

  • Acrofobia: pánico a las alturas.
  • Hemofobia: miedo intenso asociado a la visualización de sangre. Estas personas pueden sentir tal horror que incluso llegan a desmayarse si perciben imágenes con sangre.
  • Claustrofobia: miedo a los espacios cerrados como el metro, los ascensores…etc. Se incrementa bastante si los lugares son excesivamente pequeños o están mal iluminados.
  • Ofidiofobia: miedo a las serpientes.
  • Nictofobia: pánico a la noche y la oscuridad.
  • Necrofobia: miedo a la muerte y a todo lo que esté relacionado con ella.

Las fobias pueden parecer absurdas y controlables si no eres tú el que las sufres directamente, pero hay que recordar que para las personas que las padecen son auténticos infiernos, por lo que es necesario ser comprensivo en este aspecto y no forzar al sujeto en cuestión a enfrentarse con los estímulos hasta que no se sienta preparado.

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