Las redes sociales y la vida en ficción

REDES SOCIALES

El auge de las llamadas redes sociales en los últimos años no ha dejado a casi nadie por fuera de ella. Incluso los que nos la usan o hasta los que ya no están en este plano físico, son mencionados, fotos suyas publicadas, se hacen comentarios sobre ellos, los revivimos no solo para nosotros, sino para nuestra comunidad de amigos.

Las redes sociales se han convertido para muchas personas en algo realmente adictivo, esto porque en ellas las personas pueden ficcionalizar su propia vida. El contraste entre nuestros sueños y aspiraciones, con la realidad que nos corresponde vivir, encuentra una manera de canalizarse a través de ellas. Son medios catárticos y que ayudan a muchas personas a romper barreras que muchas veces tienen en su propia vida.

Esto se convierte en un problema cuando la persona se disocia de la vida real y prefiere proyectar toda su energía vital en las redes sociales, se siente autorrealizada a través de ellas y va perdiendo sintonía con el entorno. Hay muchos memes por ahí que nos muestran imágenes de personas reunidas pero todas conectadas con su smartphone, desconectadas su entorno más inmediato.

En las relaciones de pareja esto puede convertirse en un detonante de problemas, pues si alguno de los miembros de la relación vive conectado a su smartphone conectando a través de las redes sociales, comentando sobre áreas de interés, deportes, política o cualquier otro tema que apasione al usuario, puede convertirse en motivo de conflicto, toda vez que la pareja puede sentirse poco importante o fuera de las prioridades del otro. Insatisfacciones que a largo plazo harán surgir conflictos y posibles rupturas.

La ficcionalización de la vida a través de las redes sociales tiene tanto factores positivos como negativos. Por una parte, el lado positivo es que nos puede servir de algún tipo de terapia social, pues todos buscamos la manera de realizar nuestros deseos y hoy a través de las redes es posible desarrollar muchos de ellos, aunque sea de manera virtual. ¿Cuántos no dan rienda suelta a sus fantasías? ¿Cuántos escritores que no encuentran la posibilidad de editar sus textos lo realizan a través de cuentas como Instagram o Facebook? Otro ejemplo son aquellos que tienen inquietudes como influencers o los que han logrado incluso niveles de fama como algunos youtubers, que desarrollan sus aptitudes como comediantes, comunicadores, animadores, entre muchas otras opciones, como desarrolladores de tutoriales de cocina, repostería, reparaciones, programación, juegos, en fin, un universo para explorar y desarrollar lo que por otros medios se haría muy difícil.

Hay incluso muchos que logran ganar mucho dinero o saltar la fama como músicos o cantantes, gente cualquiera que utiliza con constancia las redes y se fijan un proyecto y lo emprenden.

El lado negativo de la construcción de una vida virtual, es, como dijimos, la disociación de la realidad, hecho que puede hacer que la persona empiece a desconectarse de su entorno familiar, que sustituya a sus amigos reales por los “amigos” de las redes, esto porque las redes hacen sentir a la gente “popular”. Pero al final, cuando nos enfrentamos a una necesidad o un problema que requiera el apoyo de nuestros seres queridos, tal vez sea demasiado y tarde y estemos tan desconectados de ellos que no tengamos la posibilidad de contar con una ayuda cercana y sincera.

En ese sentido, lo sano es poder tener equilibrios necesarios para que no afectemos nuestra vida y nuestro entorno. Son canales que nos permiten mantenernos informados y comunicados con cientos o miles de personas, expresar nuestras ideas, lo que es realmente valioso en sociedades en la que el acceso a los medios de comunicación hegemónicos. La adicción a las redes sociales puede incluso generar problemas de salud, no solo mentales, sino también físicos, pues hay casos de personas que cuando no pueden usar las redes o incluso porque su uso les muestra cosas que no pueden alcanzar, generan depresiones, nomofobias, depresión social, el phubbing que se traduce en no poder estar desconectado de la red, limitando incluso sus salidas a sitios donde no tengan conexión, entre ellos, por supuesto, los paseos en la naturaleza, la playa. Así se promueve el sedentarismo y las consecuencias nocivas que esto tiene para la salud.

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