Transhumanismo y la vida eterna a través de la tecnología

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Lo que hemos venido viendo ya en series de televisión como “Black Mirror” o algunas películas de ciencia ficción, podría ser una realidad en el mediano plazo, en términos históricos. Se dice que gracias a la tecnología, la expectativa de vida en los próximos años podría alargarse hasta los 130 o 150 años, pero referido a la sustitución de órganos, que ya es un hecho en muchos casos. Incluso ahora con la tecnología de impresoras 3D, las personas ya no tendrán que estar en la larga lista de espera de donantes de órganos que cada día permanecen con la ilusión de recibir la llamada que pudiera salvarles la vida. Esperemos que eso sea algo masivo en todos los países, aunque obviamente, los países pobres tardarán mucho más en poder acceder a este tipo de tecnología.

Uno de los capítulos más famosos de la serie “Black Mirror” trata sobre cómo unas personas en fase terminal de sus vidas, compran un servicio de vidas virtuales, que les permite conectarse con otras personas y ser lo que quieren ser y cumplir sus sueños. Si lo desean, pueden eternizarse en ese mundo virtual gracias a que sus funciones cerebrales son guardadas en una computadora.

Algo similar, pero con una trama más compleja, ocurre en una película de Johnny Deep, “Trascendencia”, ya el propio título nos da pistas. Un científico desarrolla una computadora autosuficiente en la que aspira conectarse para trascender su condición humana y convertirse en el cerebro de la computadora.  Eso con la finalidad de convertirse en alguien muy poderoso.

Por ahí siempre dicen que la realidad supera a la ficción, pues recientemente un especialista en temas futuristas, el Dr. Ian Pearson, señaló que en el futuro la humanidad podrá lograr la inmortalidad a través de la fusión de nuestras mentes con máquinas, tal como en la película que comentábamos de Johnny Deep. El especialista señala que llegar a ese momento requerirá una exhaustiva planificación, ya que de lo contrario nuestras mentes podrían ser usadas para fines que escapen a nuestra voluntad.

Las estimaciones de Pearson, según una publicación que realizó en una revista, es que para el año 2050, la inteligencia humana, la memoria y los sentidos se podrían conectar a tecnología externa al cuerpo, logrando que una gran parte del cerebro funcione en un lugar fuera de nuestro propio organismo.

Los riesgos que Pearson señala que podrían sucederse en este estadio de la evolución humana, es que podría ser usado para esclavizar a trabajadores en empresas de tecnología, después de su muerte física. Es decir, las funciones potenciales de un cerebro con inteligencia para el desarrollo de programas tecnológicos, sería utilizado para siempre y sin descanso por parte de la empresa.

Estamos hablando de la categoría de Transhumanismo, que considera que el cuerpo humano puede evolucionar gracias a la combinación con las máquinas. Una idea que no es del todo descabellada, si consideramos que en muchos aspectos, vivimos conectados a dispositivos tecnológicos y a través de ellos desarrollamos nuestras relaciones sociales, estudios, trabajo, compramos, hacemos casi todo lo que antes teníamos que hacer personalmente. Pero la noción de que nuestro cerebro pueda sobrevivir como un banco de memoria y que se mantengan los patrones de conducta, nuestros gustos y, lo más importante, nuestra conciencia mucho más allá de nuestro propio cuerpo físico es realmente impactante.

En contraposición a este alerta de Pearson, el neurocientífico Miguel Nicolelis, señaló recientemente que este tipo de tecnologías serían “virtualmente imposibles, ya que el cerebro no es computable y ninguna ingeniería puede reproducirlo”.

De todos modos, los avances científicos son cada vez más alucinantes y si existe una inquietud que genera discusión en la comunidad científica, es porque la probabilidad de que algo de esto se intente es real. Lo que sí es muy probable, es que las personas puedan prolongar su vida por muchos años más de lo que ahora conocemos, ya que el desarrollo tecnológico en materia de salud, puede ser un modo de hacer que la gente prolongue su vida. La sustitución de órganos del cuerpo por componentes inorgánicos, ya no es un tema de fantasía o de ciencia ficción, es un hecho real y concreto que se lleva a cabo ya en varios del mundo, especialmente los de mayor poder económico, que tienen la posibilidad de desarrollar y vender este tipo de tecnología hacia una vida más longeva.

 

 

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