Code 8: Un corto de ciencia ficción que dice mucho

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Código 8 es un cortometraje dirigido por Jeff Chan que además coescribe el guión junto a Chris Pare, se trata de una película de ciencia ficción con 10 minutos de duración. Está protagonizado por Robbie Amell y Sung Kang, quienes representan a dos sujetos que forman parte de ese 4 por ciento de la población que, al principio del fin se anuncia, tienen poderes especiales. Se trata de personas en apariencia normal, pero que desarrollan habilidades como las que acostumbramos a ver en algunos súper héroes o en los famosos X Men. Eso no le aportaría ninguna novedad por encima de los temas mencionados, sino fuese por el contexto en el que estos personajes viven.

La película se desarrolla en un futuro en el que, como se dijo, un 4% de la población nacían con poderes especiales. Pero no son considerados héroes, ni nada parecido, sino que forman parte de la población pobre del país. Eso se percibe desde la primera escena en la que aparece el personaje central en su casa, una vivienda humilde donde vive con el que suponemos su hermano menor y una mujer de edad avanzada, al parecer enferma. Taylor (Robbie Amell) les prepara y sirve el desayuno a ambos, antes revisaba la correspondencia con rostro de preocupación con una de las cartas, por lo que entendemos que pueda ser algo relacionado con deudas.

En la siguiente escena, lo vemos sentado en la acera de una calle junto a su amigo, en clara posición de que están en paro, ya que la conversación gira en torno a que aparezca “alguien” para ofrecer algún trabajo por el día. En este caso, son todos con poderes especiales, ya que otro hombre en la escena tiene el poder del fuego, enciende el cigarrillo del amigo de Taylor con una llama que brota de sus dedos. En ese momento tocan una bocina y todos salen corriendo para ofrecer sus servicios.

El amigo de Taylor es contratado porque demuestra que tiene una fuerza sobrenatural al levantar la camioneta del hombre que está buscando trabajadores. Taylor le dice que él es electricista. El hombre los contrata y se los lleva. Luego de ellos y otros trabajadores usan sus poderes para arreglar o remodelar la casa del sujeto, este no les paga lo acordado y Taylor le reclama. El hombre se niega a pagar lo correspondiente y el amigo de Taylor le dice que mejor se vayan, pero el sujeto insulta a Taylor, quien se irrita y rompe la ventana de la camioneta con un ladrillo.

De inmediato vemos cómo se despliega un sistema de búsqueda sofisticado a través de drones, robots soldados y policías humanos y un sistema de identificación inmediata satelital, en la que se reconoce que no tiene antecedentes. Ahí Taylor demuestra su poder cuando las cosas se salen de control.

 

Orden y control social

 En la primera escena de Taylor en su casa, la mujer está frente al televisor y están dando las noticias. En ella podemos ver que la policía asesina a una de las personas con poder, que, aparentemente, estaría cometiendo un delito. La reportera señala que en el mes se han registrado 5 incidentes mortales de este tipo. Entonces, no estamos ante la típica película en la que se personas como estas combaten a malvados para salvar al mundo, sino que se trata de personas que son criminalizadas y marginadas socialmente. Su poder, lejos de ser una bendición, es una carga pesada. ¿Pero de qué va todo esto? Veamos, nuestra sociedad tiene, en primer lugar, patrones de “normatividad”, es decir, aquello que está fuera de lo normal es rechazado. Es el principio estadístico de la campana de Gauss. Ese porcentaje de la población es bastante bajo, apenas un 4%, lo que estadísticamente lo hace poco significativo. Entra ahora el tema de las minorías en este corto. En Estados Unidos, las minorías étnicas siempre han estado vinculadas a la pobreza, porque sus oportunidades son siempre inferiores a la raza predominante. Es larga la historia de las luchas de los derechos sociales. Este tema subyace en el film, ya que Taylor en un momento se queja con su amigo del sistema, de la exclusión laboral a la que ellos son sometidos y cómo son subpagados cuando logran conseguir algún trabajo como el relatado antes.  

En tan solo 10 minutos, con unos efectos visuales extraordinarios, esta película cuenta mucho más de lo que hacen no pocas películas con alto presupuesto. Acá vemos diversos elementos presentes en cuestionamientos clave del orden de vida que impera en el mundo, en este caso en Estados Unidos, donde se desarrolla la acción. La generosidad de temas en tan poco tiempo nos hace retroceder una y otra vez el cursor (está disponible en la red YouTube) para analizar cada detalle. Su firmeza narrativa nos lleva también a observar problemas intrínsecos de la intimidad familiar de las personas en condición de pobreza. Un muchacho joven al cuidado de un niño y de una anciana. Es decir, de la cantidad de problemas que aquejan a las clases sociales más excluidas. La falta de trabajo por su condición, que los lleva a aceptar cualquier empleo, sin siquiera preguntar de qué va la cosa. Simplemente esperar a ser seleccionado y recibir una miseria de pago a cambio. Entonces aparece el tema de la explotación social que es una realidad del sistema global.

La criminalización de la diferencia y de la pobreza es el gran tema que está latente a lo largo de la película. Su condición siempre los hace poner bajo sospecha y también vemos como la judicialización de los eventos es relativa, tal como ocurre en la mayoría del mundo. Un rico o poderoso comete con sus acciones crímenes cotidianos, engaña, explota a gente, roba a sus trabajadores, los esclaviza por sus necesidades y no pasa nada, pero cuando la clase trabajadora levanta el puño y quiebra una ventana, de inmediato todo el aparato represivo del Estado (Althusser, dixit) cae con toda su fuerza sobre ella.

Por cierto, esta película pone en evidencia lo planteado por Althusser, ya que vemos claramente el despliegue combinado de los Aparatos Ideológicos del Estado (la televisión, la escuela, etc) y los Aparatos Represivos del Estado, las fuerzas policiales, que en este caso incluyen el avance tecnológico a través de soldados robots, satélites, drones que vigilan todo como el Gran Hermano en 1984 de George Orwell.

Finalmente, la película también nos presenta una crítica a una sociedad que se construye (metáfora de la casa del jefe) a través de la expoliación del saber y la fuerza de trabajo de las clases menos favorecidas. La paradoja de los obreros que construyen cosas que no pueden usar, por no poder pagar.

En 10 minutos, sin duda, se desarrolla una gran película que puedes disfrutar ahora mismo. La buena noticia, es que la llevarán a largometraje, gracias a una campaña de recolección que fondos que desarrollaron sus realizadores.

 

 

 

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