El vibrador. ¿Enemigo o aliado?

vibrador sexual

¿Un “duro” enemigo o un “gran” aliado para los hombres?

Si estás leyendo esto, tanto si eres hombre (este invento alguna vez te ha generado rechazo o miedo, y lo sabes) como si eres mujer (tienes curiosidad, y lo sabes), has sucumbido a los encantos de este genial invento tecnológico, tan sencillo como brillante, y tan controvertido como para generar un amplio debate, en el que surgen varios interrogantes:

¿Es tan genial como dicen?

Habrás escuchado bastantes opiniones en las que las mujeres ponen por las nubes a los vibradores en general, hablan de todos los tipos existentes con emoción y efusividad y notas que hay un brillo bastante inquietante en sus miradas.
Al fin y al cabo, seamos realistas, tú (como hombre) no tienes 12 modos distintos de vibración ni eres capaz de estimular varias zonas a la vez (bastante tienes con preocuparte de lo tuyo) y qué decir de las dimensiones… Lo cierto es que sí, este aparato está diseñado tanto como herramienta única para dar placer a la mujer como complemento de una velada de sexo y pasión en pareja, así que no hay nada de lo que temer, NO es un sustituto, simplemente es una manera de innovar en tus relaciones amorosas.
Realmente es como cualquier aparato, si se le da un buen uso, te va a aportar cosas buenas.

También hay que decir que tú (como mujer) puedes disfrutar de usar un vibrador tanto sola como acompañada, ya que los hay de todos los tipos, capaces de estimular zonas con las que ni tan siquiera tú habías experimentado como es debido. No es cuestión de idolatrarlo, pero hay que aceptar que son todo beneficios si se usa con “responsabilidad” y le explicas a tu pareja sin tapujos lo que puede llegar a aportar.
Posiblemente tengas alguna amiga o conocida cercana que tiene uno (o más) en casa, y que te ha hablado maravillas de él… Lo mismo incluso eres esa amiga o conocida y llevas ya tiempo pasándolo bien con este avance tecnológico.
Si nunca has probado uno y tienes la curiosidad de saber lo que siente, adelante, ve a cualquier sexshop e infórmate eligiendo el que más se adapte a tus gustos: los hay que se centran en estimular más la zona vaginal como sucede en la penetración, otros que se centran en el clítoris (ese gran olvidado) y otros para personas más atrevidas dirigidos a la estimulación anal. De hecho, incluso los hay que combinan estas dos o tres cosas en una y a pesar de ser más aparatosos o imponer más que los convencionales, pueden llegar a descubrirte zonas de tu sexualidad que ni tú misma sabías. Tú decides qué es lo que te va.

Sea como sea, si no puedes competir contra tu “enemigo”, únete a él, y si por el contrario deseas ser una persona positiva y abierta desde un primer momento pues… ¿A qué esperas?

 

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