Predestinación: una aventura psicológica en tono de retrofuturo y atompunk

Predestinación

El año 2014, la película australiana “Predestination” fue estrenada, teniendo una muy buena receptividad en el público. Protagonizada por Ethan Hawke y Sarah Snook, quienes desarrollarán una intensa trama psicológica, bajo el manto de saltos en el tiempo. Bajo la magistral dirección de Michael Spierig y Peter Spierig, quienes también fungieron como guionistas, nos encontramos con una película en la que su principal protagonista, Ethan Hawke, es un agente del tiempo, una persona que se desplaza a través del tiempo con un instrumento que funciona en un estuche de violín.

La trama es un desafío mental, un enredo mayor que hace a sus espectadores estar atentos a las señales que van dando las pistas de lo que sucede en el filme.

La premisa parte de un agente del tiempo que está en la búsqueda de un terrorista que había volado un edificio entero, pero en sus diversos saltos temporales para tratar de capturarlo, nunca lo logra, tal como si el terrorista supiera cada paso que este va a dar.

El agente (Hawke) trabaja en uno de los años en que se encuentra, como barman. En su trabajo conoce a un hombre que le cuenta una historia terrible de su vida, en la que le narra que antes era una mujer y que había sido operada de manera forzosa para cambiarle el sexo, ya que era hermafrodita.

“Predestinación” y sus enredos al estilo Dark

La serie alemana de Netflix “Dark”, tiene algunos aspectos similares a los enredos de esta película magistral. (Alerta de Spoiler si no la ha visto) Pero realmente, Predestinación tiene un enganche más psicológico. En una escena en la que el hombre llega a la cantina y le cuenta a Ethan Hawke su historia en la que antes era mujer, hasta que un día se enteró que era hermafrodita y le realizan forzosamente un cambio de sexo, luego de que le robaran el hijo que había tenido. Ante su trágica historia, el cantinero le dice qué haría si le pone en frente al hombre que le desgració la vida. ¿Lo mataría? Ella le dice que sí, que no lo dudaría. Pues acá es donde comienza lo interesante de la trama, ya que resulta que en la película estamos viendo siempre a la misma persona en distintos momentos de su vida. Tanto como el terrorista, el agente, la mujer/hombre, el hijo robado, son la misma persona. Es decir, que ella es hija es de sí misma, el hombre que le desgració la vida, es él mismo que viaja a robar al hijo, que luego deja en el orfanato donde crece como niña, hasta que sucede todo lo que sucede. Luego, el agente se consigue al terrorista y ¡sorpresa!, es él mismo más viejo.

En ese encuentro le dice que no se va a convertir en él, de manera reiterada y le dispara. Pero, ¿de qué va todo este quebradero de cabeza? Pues la peli solo nos está hablando de que nosotros somos distintas personas en distintos momentos de nuestra vida, de acuerdo a nuestras experiencias, nuestros contextos, nuestros aprendizajes, necesidades, etc.

Nos dice que solo nosotros somos creadores de nuestro destino, porque finalmente, “el hombre que le arruinó la vida” no es otro que él mismo.

Construcción/deconstrucción del “yo”

La película nos va relatando la manera de construcción del “yo” o el “self” como se refiere en psicoanálisis. El tema es los diversos cuestionamientos morales que podemos hacernos a nosotros mismos, la manera cómo las experiencias vividas ponen en cuestionamiento nuestro propio sistema de valores y los comportamientos éticos pueden variar de acuerdo a ellos.

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