Smart cities: las ciudades inteligentes

tokyo

 

Ya hemos señalado en varios de nuestros artículos los diversos avances que la evolución tecnológica ha hecho para mejorar la calidad de vida de las personas. También hemos abordado temas referentes a los aspectos que pueden hacer sustentable la vida para las personas. ¿Pero basta solo con que cada quién haga su aporte o evolucione sin que su entorno lo haga? Pues no, si bien es importante el hecho de que cada persona pueda ir adaptándose a las innovaciones del siglo XXI y eso ayude a hacer viable la vida para las generaciones futuros, también es necesario contar con un entorno tanto local o global que responda a los desafíos que la vida impone y que la evolución exige.

El crecimiento urbano a nivel global es cada vez mucho mayor, actualmente se estima que en los próximas tres décadas, el 70% de la población mundial resida en ciudades.

Es así como hemos comenzado a ver en algunas ciudades del mundo la aplicación de varios elementos que las catalogan como ciudades inteligentes o Smart cities (en inglés). Se trata de ciudades que combinan distintos elementos que apuntan a la sustentabilidad, tomando en cuenta de manera muy importante la disminución del impacto ambiental que la vida urbana genera, tal como la disminución de las emisiones de CO2, uno de los factores más contaminantes del planeta y que pone en peligro la propia existencia de las formas de vida que conocemos, incluida la especie humana.

Entre los aspectos que determinan a una ciudad como “inteligente”, tenemos, por ejemplo, la presencia de mecanismos de disminución de impacto ambiental, como iluminación o el uso de energía para el consumo humano a través de fuentes ecológicas, como los paneles fotovoltáicos. El uso de transporte eléctrico. Este elemento es uno de los más importantes, ya que la combustión automotor es una de los que más CO2 envía al ambiente.

Pero hay otros elementos que permiten señalar que una ciudad es inteligentes. Entre los aspectos fundamentales destacan los niveles de planificación urbana, la gobernanza, la proyección internacional, cohesión social (tema controvertido y discutido ampliamente en muchas cumbres de gobiernos), capital humano, desarrollo económico, movilidad, transporte, gobernanza y uno de los aspectos que más se toma en cuenta, especialmente de cara al futuro, es la tecnología.

Justamente porque uno de los factores determinantes de los dispositivos inteligentes, así como las casas o autos inteligentes es su potencialidad tecnológica y su conectividad. Eso último es un factor muy importante, ya que permite a los ciudadanos disponer del acceso a servicios especializados para mejorar su calidad de vida, a través de sus smartphones, por ejemplo. De esta manera, las personas pueden tener más posibilidades de realizar diligencias a través de aplicaciones, así como solicitar servicios como taxi o poder conocer restaurantes, tener referencias de lugares a visitar, también normativas importantes de la ciudad y muchos otros factores que pueden hacer que la visita a una ciudad específica se haga mucho más agradable.

Son varias las ciudades que están avanzando en este sentido, de hecho, existen varios ranking que catalogan a las ciudades más inteligentes del mundo. Algunas de ellas son Tokyo, Londres, París, Nueva Yor, Zürich, entre otras que agrupan distintas características de las señaladas anteriormente para ser clasificadas como Smart cities.

Y no cabe duda que en un futuro tal vez no muy lejano, podamos tener ciudades como las narradas en películas o novelas de ciencia ficción, como por ejemplo «Demolition Man», donde la ciudad está llena de dispositivos inteligentes que establecen mecanismos de control social, que sancionan entre otras cosas, el uso de malas palabras. O como la ciudad de una de las novelas de anticipación, específicamente “Calles de ensueños, pies de arcilla”, en la que un hombre llega a una ciudad abandonada, pero que la ciudad lo recibe, conversa con él y lo guía de manera muy hospitalaria, como si se trata de un personaje cualquiera.

SHARE THIS