Una sociedad sin alma: “Nosotros”, de Zamiatin

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Nos encontramos esta vez ante un autor de gran interés debido sobre todo a sus obras literarias futuristas, enmarcado él en el contexto histórico de la Revolución Rusa de 1917.

Este hombre, nacido en el 1887, era un importante ingeniero naval que se encargaba de diseñar buques rompehielos, apasionado de igual manera por las ciencias que por las letras. Un revolucionario que no llegó a sumarse del todo a la política, pero que como es evidente, plasma su decepción en obras como la que vamos a ver a continuación: Nosotros.

En la historia se presenta una sociedad futurista en la que el cientifismo y la deshumanización son las dos características principales.
Una población aislada del caos exterior y cuya organización se basa en un “Estado Único” cuya máxima son los principios matemáticos, de manera que los ciudadanos no son más que números o claves.
El clima está controlado completamente en los dominios de dicho Estado, los niños pertenecen al gobierno y la alimentación proviene de pozos petrolíferos. Por si fuera poco, las personas viven absolutamente controladas por la autoridad en todos los ámbitos de sus vidas.
El protagonista de la novela es un ingeniero aeronáutico que, como bien apunta durante la historia, explica que la libertad como tal es “un estado de desorganización salvaje”, por lo que es preferible que la organización social sea la que es. Por ello, solo es apreciado en dicho contexto lo puramente científico y técnico, el pragmatismo llevado a un extremo. Nada que tenga que ver con otros aspectos tiene valor, resultando banales artes como la poesía o la literatura.
En esta nueva sociedad, el hombre que prevalece y puede dominar a la autoridad es aquél que se sirve de la lógica (el más apreciado don).
Como fuerza del orden, aparecen en la novela “Los Guardianes”, que se encargan de vigilar cuanto está en sus manos a fin de asegurar la estabilidad del Estado.
El castigo ante la negación de la perfección del sistema social es la muerte, siempre, por lo que nos encontramos ante algo que guarda bastante relación con la Santa Inquisición, por hacer un paralelismo que nos sitúe.
Es muy destacable la profundidad del protagonista, que va evolucionado a medida que avanza la historia, con un conflicto interno entre lo racional y lo emocional muy complejo e interesante a la hora de analizar la filosofía de la novela.
La vanguardia futurista esta visible durante todo el transcurso de la obra, y no dista mucho de la democracia actual en la que nos encontramos, por lo que el tono polémico está servido (y mucho más lo estuvo en aquél entonces, siendo un manuscrito clandestino en la URSS).

“Nosotros” está repleta de metáforas bien formuladas, combinando lo mejor de la política, la filosofía y la religión. No faltan semejanzas entre la obra y la realidad actual:

El cientifismo del Estado Único y la tecnocracia en la que nos encontramos, en la que las élites pretenden gobernar el mundo haciendo creer a la población que tiene voz y voto, está perfectamente escenificada en la novela.

Por otro lado el ya mencionado pragmatismo radical, en el que sólo tiene valor aquello que puede ser útil. Lo humanístico queda delegado a un plano casi invisible, por no ser de importancia a efectos sociales.

Lo utópico de la intimidad personal en la novela puede ser un reflejo, también, de la falta de privacidad hoy en día y del control ejercido por los Estados sobre cada acto y palabra de sus ciudadanos.

En conclusión, la crítica a la manipulación de los Gobiernos mundiales por parte de élites carentes de emocionalidad, que basan cualquier decisión en el pragmatismo es más que visible durante toda la novela.
Es por todo ello que, si te decides por la lectura de “Nosotros”, disfrutarás de una historia con gancho y buen ritmo en la que cada palabra está medida con gran ingenio.

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